Mi nombre es Marta,

Y hoy estoy aquí para escucharte y acompañarte a despertar junt@s.

Atman es la semilla que crece contigo

Atman (del sánscrito esencia, aliento, alma) es el nombre que elegí para dar forma a este espacio creado para acompañarnos en nuestras transformaciones. Es el fruto de mi experiencia personal y la vía desde donde ofrezco herramientas para aprender a sentir el cuerpo, comprender la mente, nutrirnos conscientemente y liberar emociones. Atman es el reflejo de mi vida y también de la tuya. Pues sin personas como tú, ni yo estaría aquí, ni Atman sería posible.

El único instante donde la vida que somos existe, es ahora.

Para qué estoy aquí

Desde niña nunca tuve claro quién era y mucho menos a qué quería dedicarme, pero disfrutaba moviéndome, escuchando y ayudando a otras personas. Recorrí distintos caminos: bailarina, comunicadora, dependienta, directora de arte, diseñadora, formadora y recursos humanos. A los 27 lo “tenía todo” y, al mismo tiempo, sentía que no tenía nada y mi cuerpo empezó a somatizar esa constante sensación de pánico y ansiedad.

Mi mente y mis emociones colapsaron y “yo” dejé de saber quién era. Gracias a ese vacío pude sentir que necesitaba un cambio, pero no sabía por dónde empezar.  A pesar del rechazo que me generaban en aquel momento las terapias alternativas, escuché mi intuición y empecé a practicar yoga y meditación de forma autodidacta cada día.  En mi proceso de “sanación” o “despertar” descubrí una nueva forma de verme, una más auténtica, y comencé a adentrarme en la psicología, la astrología y el ayurveda. 

Movida por esa energía, transformé mi vocación infantil en un servicio a la vida, creando una Terapia Integral para acompañar a otras personas a SER y VIVIR en sintonía con su verdadera esencia. 

Comparto aquello que descubro y experimento

Ofrezco lo que soy a través de una Terapia Integral donde combino distintas herramientas que a mi me ayudaron en mi regeneración física, mental, energética y emocional. Mi acompañamiento es cercano y personalizado para que puedas expresarte con total libertad, brindándote el tiempo y espacio necesarios para conversar conmigo, pero, sobre todo, para conversar contigo.